A veces me pregunto si no somos -sin quererlo-, si no nos convertimos -sin saberlo- en esa generación que aprendió a vivir en el borde de la nostalgia, en el extremo entre la locura y la paz, los que seguirán siendo igual de calaveras, los que aprendieron a bailar ese rock and roll sin sentido, ese vértigo de huir de los amores civilizados...
En fin, a veces me pregunto, si no será que por una mala broma del destino aprendimos a malvivir, sólo para encontrar la felicidad de la melancolía...
A veces me pregunto mucho, pero últimamente soy capaz de responder menos.
CDV
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