sábado, marzo 01, 2014
Confesiones del no verano VI
Bueno, si nos ponemos sinceros podemos decir 4 cosas: primero, ella era la que no tenía sentido del humor. Admitamos pues, para beneficio de la duda, que el mío siempre fue extraño. O eso decía cuando lo sometía a votación... yo siempre perdí por unanimidad.
Segundo, cuando de repente me daban los instintos de vivir, ella tenía sueño. Tercero, nunca aprendí el límite entre lo real y el exceso, Cuarto, el mundo se volvió más absurdo desde que su silencio (el de la tercera) ocupó toda la habitación.
Como quinto extra, podemos decir que la cuenta excluye los matrimonios ajenos y las aves libres de juicio. O eso me gusta pensar.
Segundo, cuando de repente me daban los instintos de vivir, ella tenía sueño. Tercero, nunca aprendí el límite entre lo real y el exceso, Cuarto, el mundo se volvió más absurdo desde que su silencio (el de la tercera) ocupó toda la habitación.
Como quinto extra, podemos decir que la cuenta excluye los matrimonios ajenos y las aves libres de juicio. O eso me gusta pensar.
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