soñás, pensás, y mirás de esa manera?
¿Acaso no es más importante echar a correr
contra el absurdo inexplicable?
¿Cómo venís pidiendo acertijos,
cuando las sombras de sus pasos están
todavía detrás de la puerta?
Y lo peor de todo:
¿Cuándo se debe pedir disculpas
por las vidas nunca vividas,
y por visitar los lugares
en que nadie y nada nunca vivió?
Los sitios más oscuros
son los que no tienen nombre,
ni cabida en la imaginación.
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